La política monetaria comprende el conjunto de acciones que toma un banco central para influir sobre la cantidad de dinero disponible en la economía y, por tanto, sobre las tasas de interés, con el fin de promover la estabilidad de los precios.
Política Monetaria
En Costa Rica, el objetivo principal del Banco Central es mantener una inflación baja y estable. Las disposiciones en materia de política monetaria se rigen por lo establecido en la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica (Ley 7558).
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El esquema de metas de inflación
En enero de 2018, el BCCR adoptó oficialmente el esquema de metas de inflación para la conducción de su política monetaria y anunció su compromiso para que esta alcance un valor de 3% ± 1 punto porcentual en el mediano plazo.
Un esquema de meta de inflación se caracteriza por el compromiso institucional con la estabilidad de precios como el principal objetivo de la política monetaria, el establecimiento explícito y público de una meta numérica de inflación para el mediano plazo, la toma de decisiones fundamentada en el análisis prospectivo de la información, comunicación con la ciudadanía y los mercados sobre objetivos y decisiones de las autoridades monetarias, y la rendición de cuentas del banco central sobre el cumplimiento del objetivo de su objetivo.
El principal instrumento del BCCR para influir sobre la inflación es la Tasa de Política Monetaria (TPM), la cual desde 2026 se revisa seis veces al año, de acuerdo con el calendario de reuniones de política monetaria aprobado por la Junta Directiva y publicado en el sitio web.
Cuando el BCCR identifica presiones futuras en los precios que tiendan a desviar la inflación de su meta, ajusta la TPM en la dirección requerida para influir en el costo del financiamiento para los intermediarios financieros, quienes a su vez ajustan las tasas de interés que ofrecen al público, lo cual incide sobre las decisiones de consumo, ahorro e inversión de los hogares y las empresas, es decir, sobre la demanda agregada, que es la que finalmente afecta el comportamiento de los precios.
Dado que este proceso tarda en materializarse, la política monetaria es de carácter prospectivo, es decir, se ajusta con base en la evolución proyectada de la inflación y sus determinantes. Esto quiere decir que se toman decisiones en el presente que buscan incidir en la trayectoria de la inflación en los próximos meses.
Bajo el esquema de metas de inflación, la transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales, ya que se procura que los agentes económicos comprendan las razones por las que el Banco Central ajusta su política monetaria de acuerdo con el cumplimiento de su objetivo, lo que favorece la formación de expectativas y la efectividad de su política.
Para explicar sus decisiones, el Banco Central publica informes y comunicados, como el Informe de Política Monetaria que sale cuatro veces al año (en enero, abril, julio y octubre). En estos informes se analiza la situación económica, se explican las medidas tomadas y se dan las proyecciones del Banco para la inflación, la producción y otras variables macroeconómicas.
¿Por qué una meta de 3%?
El control de la inflación no implica ubicar este indicador alrededor de un valor arbitrario. Dado que Costa Rica es una economía pequeña y abierta, tanto a nivel comercial como financiero e importadora de materias primas, el BCCR consideró que un valor al que Costa Rica puede aspirar es aquel coherente con la inflación de nuestros socios comerciales, lo que implica que los costos y los precios en la economía crecen a una tasa similar a la de estos países.
Una inflación superior a ese valor en un periodo prolongado reduciría el poder de compra de los hogares, afectaría el crecimiento económico y el bienestar de la población. De igual modo, una inflación que se mantenga persistentemente por debajo este valor podría implicar un menor crecimiento de la producción y el empleo.
Además, si la inflación es muy cercana a cero o negativa por un periodo prolongado, es probable que las expectativas de inflación también alcancen dichos niveles. En este contexto, reducciones adicionales de la tasa de política monetaria por parte del banco central serán menos efectivas para estimular la economía.
El valor de la meta se revisa cada cierto tiempo, según las buenas prácticas internacionales, y puede ajustarse según criterios técnicos que se informarían oportunamente al público.