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Banco Central mantiene meta de inflación en la Revisión Programa Macroeconómico 2017-2018

 

 

Aprobado por la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica mediante artículo 4 del acta de la sesión 5782-2017, del 30 de julio de 2017.

 

San José, 1 de agosto del 2017

 

La revisión del Programa Macroeconómico 2017-2018 presenta los hechos relevantes de la coyuntura económica del país durante el primer semestre de 2017 y las proyecciones macroeconómicas para los siguientes 18 meses.  Estas proyecciones fueron formuladas bajo un marco de política monetaria que procura el cumplimiento de los principales objetivos asignados al Banco Central de Costa Rica (BCCR)  en el artículo 2 de su Ley Orgánica, de mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional y asegurar su conversión a otras monedas.

 

La principal forma en que el Banco Central contribuye con el bienestar de la población es mediante el logro de la estabilidad interna.  Por tanto, reafirma su compromiso con una meta de inflación de 3% +/- 1 p.p., coherente con la inflación de largo plazo de los principales socios comerciales del país (Meta de largo plazo así definida desde el Programa Macroeconómico 2016-2017) Para cumplir con ese objetivo utilizará los instrumentos de política monetaria que tiene a disposición.

 

En síntesis, al término del primer semestre de 2017 la economía costarricense presentó los siguientes resultados:

 

i)  Inflación baja (1,8%). Mantener su nivel en niveles bajos y estables reduce la pérdida de poder de compra del colón, promueve la estabilidad de otros macroprecios (tasas de interés, tipo de cambio y salarios) y permite que las decisiones de ahorro, inversión y consumo se adopten en condiciones de mayor certidumbre, favoreciendo el crecimiento económico y la generación de empleo.

 

ii)  Crecimiento de la producción de 3,8% en este lapso, tasa que supera los resultados publicados por distintos socios comerciales del país.

 

iii)  Déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos (1,3% respecto al Producto Interno Bruto (PIB)) financiado con recursos provenientes de la inversión extranjera directa (IED). No obstante, puso de manifiesto la vulnerabilidad que introducen flujos financieros distintos a la IED y que llevaron a una reducción en el saldo de las reservas internacionales (RIN) de EUA$761 millones en el semestre.

 

iv)  Intensificación del proceso de dolarización del ahorro financiero, particularmente en el segundo trimestre del año, ante el deterioro en el premio por ahorrar en colones. Esta situación introdujo mayor variabilidad en los mercados financiero y cambiario.

 

v)  Presiones a la depreciación del colón como resultado de una mayor demanda por divisas.  Ello fue consecuente con la mayor preferencia por instrumentos de ahorro en moneda extranjera antes comentada, como por la "colonización" relativa del crédito al sector privado. Este comportamiento provocó tensiones en el mercado cambiario, particularmente en el segundo trimestre.

 

vi)  Ausencia de una solución al problema estructural de las finanzas públicas, lo cual conlleva un comportamiento creciente en la razón deuda del Gobierno Central a PIB.  Cada año se requiere más endeudamiento para atender la diferencia entre los ingresos y gastos primarios, lo que a su vez incrementa el pago de intereses, que también ha de ser financiado con endeudamiento adicional.

 

Desde la perspectiva del BCCR, esa es la principal limitante que enfrenta la sociedad     costarricense para mejorar el desempeño económico y constituye el mayor riesgo para preservar la estabilidad macroeconómica. 

 

               

Dado que la dolarización del ahorro, además de reducir la efectividad de la política monetaria, introdujo riesgos para el control de la inflación, el Banco Central buscó restituir el incentivo para ahorrar en colones con medidas como las siguientes:

 

 

1.   El aumento en la Tasa de política monetaria (TPM) de 275 puntos base y ajustes consecuentes en la estructura de rendimientos de sus instrumentos de deuda.

 

2.    La intervención cambiaria "entre días", para lo cual el Banco Central puso a disposición hasta EUA$1.000 millones de sus activos de reserva.

 

3.   La apertura de la captación mediante depósitos electrónicos a plazo en moneda nacional (plataforma Central Directo).

 

4.   La apertura de la captación de recursos en moneda extranjera de intermediarios financieros supervisados.

 

5.   El inicio de gestiones para contratar un crédito de apoyo de balanza de pagos con el Fondo Latinoamericano de Reservas.

 

6.   Con el propósito de  promover la estabilidad financiera, autorizó constituir un fondo de administración de contingencia de liquidez en dólares en el Banco Central para entidades financieras supervisadas.

 

 

El efecto de estas medidas se ha dado en la dirección esperada. 

 

La transmisión de los movimientos en la TPM ha sido gradual y diferenciada según instrumento. Como era previsible, tendió a ser mayor en instrumentos de muy corto plazo (particularmente en el Mercado integrado de liquidez) en relación con otras tasas de interés del sistema financiero. Por otra parte, información preliminar de las cuentas monetarias a julio último da indicios de una contención del proceso de dolarización del ahorro financiero.

 

Partiendo de este diagnóstico interno y de las perspectivas económicas internacionales que contemplan, para el lapso julio 2017-diciembre 2018, signos de recuperación económica moderada, baja inflación y, en general, condiciones de liquidez aún laxas, pese al inicio del proceso de normalización de la política monetaria en los Estados Unidos, el Banco Central presenta sus proyecciones macroeconómicas que, entre otras considera lo siguiente:

 

i)  Ingreso gradual de la inflación al rango meta (3% ± 1 p.p.) en el segundo semestre de 2017.

 

ii)  Crecimiento económico de 3,8% en 2017 y de 4,1% en 2018, impulsado principalmente por la demanda interna.  Particularmente para el 2017, esa tasa fue revisada a la baja; no obstante, continúa por encima de lo previsto para los socios comerciales del país (Las previsiones contemplan que los principales mercados de exportación crecerían en torno a 2,7% cada año) y es ligeramente superior al promedio del último quinquenio (3,7%).

 

Estas proyecciones de crecimiento económico llevan asociadas un déficit en cuenta corriente de 3,8% y 4,0% del PIB, respectivamente, brecha más que cubierta con flujos de IED.

 

A pesar de la reducción de RIN registrada en el primer semestre de 2017, el Banco Central prevé que las medidas antes comentadas contendrían el proceso de dolarización del ahorro financiero y, con ello, reducirían las presiones en el mercado cambiario y los riesgos asociados a ese proceso.

 

iii)  El déficit financiero del Gobierno Central alcanzaría el equivalente a 6,1% y 6,6% del PIB en el 2017 y 2018, en ese orden (5,7% y 6,2% para el Sector Público Global Reducido, respectivamente). 

 

Estas proyecciones fueron suministradas por el Ministerio de Hacienda con la información disponible al 14 de julio último y no consideran los efectos de una eventual aprobación legislativa de proyectos de reforma fiscal; si ello ocurriera el Banco Central evaluará sus efectos y la procedencia de modificar su programación macroeconómica. 

 

Las proyecciones del resultado financiero del Banco Central para 2017 y 2018 ubican el déficit anual en 0,4% del PIB y, para el resto del sector público no financiero llevan superávit equivalentes a 0,8% del PIB para cada año.

 

En materia de financiamiento público, el ejercicio contempla que, al igual que en el primer semestre de 2017, el Gobierno atenderá sus requerimientos con ahorro interno.  Ello queda de manifiesto en un menor crecimiento de la disponibilidad de recursos prestables para el sector privado.

 

En ese contexto, el Banco Central mantendrá la debida coordinación con el Ministerio de Hacienda en materia de gestión de deuda; no obstante, es claro que su prioridad es el control de la inflación.

 

iv)  El ahorro financiero crecería en torno al 10% en cada uno de esos años, similar a lo prevista para este período en diciembre pasado.  Esas tasas son congruentes con el nivel de actividad económica, la meta de inflación y el incremento gradual en el grado de profundización financiera (La profundización financiera consiste en el uso creciente de instrumentos financieros para el intercambio de bienes y servicios; lo cual es posible por la capacidad de los intermediarios financieros de transformar plazos, monedas e incluso distancias; además reduce los riesgos y costos de transacción. Por ejemplo, este indicador generalmente se aproxima con la relación del saldo de crédito y el nivel del PIB) Dado el mayor financiamiento requerido por el Gobierno Central, la disponibilidad de recursos prestables en el sistema financiero para el sector privado aumentaría 6,9% y 6,4%  en el bienio 2017-2018, respectivamente.

 

 

Como ha externado en ocasiones previas, el Banco Central estará vigilante del comportamiento de los determinantes macroeconómicos de la inflación, para modificar de manera oportuna la postura de sus acciones de política, tomando en consideración que ésta opera con rezago.  Además, dado su compromiso con mejorar el proceso de formación de los precios, el Banco Central seguirá ampliando los flujos de información al público (mercado cambiario, sistemas de pago, entre otros) y continuará con la búsqueda de mejoras a los procesos operativos de los mercados de negociación en los que participa.

 

 

 

 

Imagen de Estructura
Banco Central de Costa Rica © 2016.