Banco Central de Costa Rica

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La política monetaria y el régimen cambiario en Costa Rica

 

San José, 07 de setiembre de 2016

 

El diseño e implementación de la política monetaria por parte de un banco central requiere atender dos asuntos críticos para la estabilidad macroeconómica de un país.  El primero de ellos relativo al esquema de política monetaria que corresponde a la selección del ancla nominal del sistema, que puede ser un agregado monetario, el tipo de cambio o bien la meta de inflación, y el segundo, sobre el marco institucional en el cual será determinado el tipo de cambio (régimen cambiario).

 

Desde 1950 y hasta el 2005 el esquema de política monetaria aplicado en Costa Rica, en esencia, buscó el control de agregados monetarios y coexistió con un régimen cambiario de tipo de cambio fijo al inicio y, posteriormente otro de paridad ajustable ("minidevaluaciones").  El compromiso del Banco Central con un nivel de tipo de cambio, en un contexto de apertura de la cuenta de capitales, limitó la efectividad de su política monetaria (inercia inflacionaria), implicó altos costos para la Entidad (pérdidas) y estimuló la dolarización de los depósitos y del crédito.  La inflación interanual promedio fue de 5,2% bajo el régimen de tipo de cambio fijo y de 17,7% en el esquema de paridad ajustable.

 

Reconociendo que una inflación baja y estable crea condiciones macroeconómicas que propician el bienestar de la población costarricense y, en acato a lo dispuesto en su Ley Orgánica, a inicios de 2005 la Junta Directiva del Banco Central decidió migrar, de manera gradual y ordenada, hacia un esquema de política monetaria basado en una meta explícita de inflación.  Entre otros, este proceso demandó incrementar, paulatinamente, la flexibilidad en la determinación del tipo de cambio y el uso de la tasa de interés como uno de sus principales instrumentos de política monetaria.

 

Para ello, entre octubre de 2006 y enero de 2015 aplicó un régimen de banda cambiaria.  En este lapso, la inflación interanual promedio fue de 7,0%, si bien inferior a los niveles observados en períodos previos, aún superaba la inflación de nuestros principales socios comerciales.

 

Finalmente, en febrero de 2015 el Banco Central adoptó un esquema cambiario de flotación administrada, donde el tipo de cambio nominal es determinado por las fuerzas del mercado, pero deja la posibilidad de que el Banco Central intervenga para acotar movimientos abruptos en este macroprecio, pero sin contradecir su tendencia.

 

Durante el período de vigencia del esquema de flotación administrada la tasa media anual de inflación fue de 0,2%, por lo que transitoriamente ha estado por debajo de la meta inflacionaria de largo plazo (3% ± 1 p.p.).  El bajo nivel de inflación respondió, en buena medida, a la caída en los precios internacionales de materias primas (petróleo y sus derivados, por ejemplo) y a las reducciones en precios de bienes y servicios regulados; la relativa estabilidad del tipo de cambio no ejerció presiones inflacionarias adicionales. Diluido este efecto, las estimaciones señalan el retorno gradual de la inflación al rango objetivo en el 2017, por cuanto las presiones inflacionarias por el lado de la demanda no exceden ese objetivo, las expectativas de inflación por 17 meses consecutivos han estado en ese rango y los indicadores monetarios y crediticios evolucionan de manera consecuente con ese objetivo.

 

En el lapso de la flotación administrada el Banco Central ha gestionado las divisas para el Sector Público No Bancario (según artículo 10 de la sesión 5651-2014 del 25 de junio de 2014 y sus modificaciones) tomando en consideración las condiciones que privan en el mercado cambiario, de forma tal que atiende los requerimientos del SPNB con sus reservas internacionales y restituye esas divisas participando en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex), cuando las condiciones de estacionalidad de la oferta y demanda de dólares (información pública) y la programación macroeconómica así lo permiten.

 

Han transcurrido veintiséis meses desde que el Banco Central modificó la gestión de divisas para el SPNB. El mecanismo ha contribuido con la estabilidad en el tipo de cambio nominal y, además, eliminó la ventaja que ciertos intermediarios cambiarios disponían, previo a esta medida, por el uso de información asimétrica en relación con estas operaciones.  En este lapso el Banco Central utilizó, en términos netos EUA$35,5 millones de sus activos externos para esos efectos, con un impacto mínimo en el saldo de Reservas internacionales netas, cuyo saldo, en promedio, estuvo en torno a EUA$7.864 millones en los últimos doce meses. (No incorpora reintegros a bancos comerciales del Estado por una magnitud aproximada de EUA$15,0 millones)

 

En síntesis, en las primeras 36 semanas del año (hasta el 6 de setiembre) el tipo de cambio ha evolucionado de manera consecuente con las condiciones del mercado cambiario.  En este lapso el aumento fue de 3,06%, concentrado en el segundo cuatrimestre del año.  

 

En este incremento incidió, por un lado, el menor superávit de divisas del sector privado, que puso de manifiesto, además de los patrones tradicionales en la estacionalidad del mercado cambiario, la recuperación parcial en los precios internacionales de algunas materias primas a partir de febrero de este año (precios que aún se encuentran en niveles inferiores a los de un año atrás) y el mayor dinamismo de las importaciones, dado el impulso en el crecimiento económico local y; por otra parte, la decisión de algunos intermediarios cambiarios de incrementar su posición autorizada en divisas.  Estos flujos se han manifestado en una menor disponibilidad neta de divisas en el mercado cambiario, y en algunas fechas puntuales en volatilidades excesivas en este macroprecio, que demandaron la participación del Banco Central con ventas por estabilización (EUA$97,4 millones).

 

Así, la evolución del tipo de cambio desde febrero de 2015 ha sido coherente con las condiciones macroeconómicas, con los anuncios del Banco Central sobre la atención de la demanda neta del Sector Público no Bancario y con los fundamentos del régimen de flotación administrada.

 

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