Banco Central de Costa Rica

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Comportamiento reciente de las tasas de interés en colones

 

San José, 19 de noviembre del 2015

 

En lo que transcurre del 2015 el Banco Central disminuyó en siete ocasiones su Tasa de política monetaria (TPM), hasta ubicarla en 2,25% a partir del pasado 21 de octubre; a esa fecha acumuló una reducción de 300 puntos base (p.b.).  Estas decisiones consideraron lo siguiente:

 

a) La desaceleración de la inflación local, iniciada a finales del 2014, que incrementó la probabilidad de que al término del presente año el crecimiento de los precios sea nulo y que se ubique en niveles bajos durante el 2016[1].

 

b) Prospectivamente no se estiman presiones inflacionarias, dada la evolución de los determinantes macroeconómicos de la inflación (brecha del producto, expectativas de inflación y agregados monetarios y crediticios)[2].

 

c) La baja de los rendimientos en el mercado secundario de valores valida menores expectativas de inflación.

 

Después de diez meses de iniciada la disminución gradual en la Tasa de política monetaria, la transmisión hacia el resto de tasas de interés en moneda nacional ha sido desigual y en algunos casos lenta[3].

 

Como era previsible, el costo de la liquidez en el mercado de dinero bajó rápidamente y en magnitudes similares al cambio en la Tasa de política monetaria.  El Banco Central y el Ministerio de Hacienda redujeron la tasa de interés de sus instrumentos de deuda negociados en el mercado primario, ajustes que en algunos casos alcanzaron 290 p.b.  Los indicadores para el resto del sistema financiero, por su parte, mostraron variaciones de menor magnitud: la Tasa básica pasiva bajó en 120 p.b. y el promedio de tasas de interés activas informadas semanalmente al Banco Central por los intermediarios financieros en 160 p.b.[4].

 

Ante este comportamiento el Banco Central considera que hay espacio para que el proceso de reducción en las tasas de interés del resto del sistema financiero continúe, toda vez que existen condiciones en el mercado financiero local que lo apoyan.

 

En primer lugar, los bancos públicos remuneran el ahorro financiero a tasas superiores a las implícitas en la curva de deuda soberana.  No es coherente que haya diferencias de magnitudes relevantes entre rendimientos de instrumentos financieros con similar riesgo crediticio.

 

Además, las tasas de interés promedio expresadas en términos reales (activas y pasivas) registran un comportamiento alcista.  Ello denota que la reducción en las expectativas de inflación de los agentes económicos permitiría disminuir, aún más, las tasas de interés nominales.  De esta forma favorecería el grado de avance y la incorporación de nuevos proyectos de inversión y, por ende, el crecimiento económico del país.

 

Por último, la economía costarricense muestra excesos de liquidez en colones desde agosto del 2014, los cuales han podido ser administrados mediante instrumentos financieros de muy corto plazo del Banco Central. Estos excesos, se reconoce, deben ser trasladados paulatinamente hacia figuras de mayor plazo, sin generar presiones alcistas sobre el costo de la deuda.  Sin embargo, en el corto plazo esa disponibilidad de recursos permitirá atender con holgura la demanda estacional de liquidez, esperada para el último bimestre del año y primeras semanas del siguiente.

 

Así las cosas, consecuente con las bajas tasas de inflación observadas y esperadas para los próximos trimestres, el Banco Central ha aplicado medidas de política tendientes a reducir el costo de la liquidez y de la deuda pública; además, considera que las condiciones macroeconómicas permiten que en el corto plazo continúe el proceso de baja en el resto de tasas de interés del sistema financiero.

 

 

 

 



[1] La desaceleración, manifiesta incluso en valores interanuales menores que cero en el lapso julio-octubre, estuvo influida por la caída en los precios de materias primas en los mercados internacionales, de bienes y servicios regulados y de algunos productos agrícolas. Por su parte, las proyecciones de organismos internacionales y agencias especializadas no estiman, para los próximos trimestres, presiones alcistas en el precio internacional de las materias primas y, por ende, no se espera un choque externo sobre la inflación local.

[2] Existe holgura en la capacidad de producción y las expectativas inflacionarias muestran un comportamiento decreciente, que incluso les ubicó dentro del rango objetivo por siete meses consecutivos.  Por su parte, las mediciones amplias de dinero y el crédito al sector privado crecen a tasas ligeramente inferiores a lo previsto en la programación macroeconómica, por lo que se considera que por esta vía no se están generando presiones adicionales de inflación.

[3] El efecto traspaso se estima cercano a la unidad; sin embargo, es diferenciado por tipo de instrumento (activo o pasivo) e intermediario y no es simétrico (más rápido al alza que a la baja).  Mayor detalle en el documento DI-03-2015 "El orden de propagación de los cambios en la tasa de política del Banco Central sobre las tasas de interés del sistema financiero en Costa Rica"..

[4] Corresponde a un promedio ponderado (por nuevas colocaciones) de las tasas de interés activas de la banca comercial y de las financieras privadas al 11 de noviembre del 2015.  Particularmente la información de tres entes públicos indica que, en promedio, la reducción en sus tasas de interés activas se ubicó entre 110 y 332 p.b. en lo que transcurre del año.

 

 

 

 

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