Banco Central de Costa Rica

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La inflación en el 2011

 

San José, 04 de enero de 2012

 

En el 2011 la tasa de inflación, medida con la variación del Índice de Precios al Consumidor, fue de 4,7%, cifra dentro del rango meta establecido por el Banco Central de Costa Rica para ese año en el Programa Macroeconómico 2011-12 (5%±1 punto porcentual).

 

Las menores presiones inflacionarias fueron resultado de:

a) Una política monetaria congruente con esa meta

b) La ausencia de presiones de demanda dado que, si bien se estima que en el 2011 la producción creció 4,0%, el nivel de actividad económica es inferior a su potencial de mediano plazo.

c) La relativa estabilidad cambiaria.

d) Choques de oferta internos que propiciaron la moderación de los precios de algunos bienes de origen agrícola.

 

Con este resultado por tercer año consecutivo la tasa de inflación interanual se ubicó dentro del rango objetivo establecido en la programación macroeconómica. Es importante destacar que desde mayo del 2009 esta variable ha registrado valores de un dígito.

 

El Banco Central considera que a pesar de los logros obtenidos en esta materia, la tarea aún no está concluida, por lo que en línea con lo dispuesto en su Ley Orgánica, reafirma su compromiso de continuar consolidando el proceso de desinflación observado en los últimos tres años, con el objetivo de alcanzar en el mediano y largo plazo inflaciones similares a las que muestran los principales socios comerciales del país. La teoría económica y la evidencia empírica indican que la mayor contribución que un banco central puede hacer al crecimiento económico sostenible es precisamente estabilizando la inflación en niveles bajos.

 

Para el 2012 existen elementos que podrían poner en riesgo la consolidación de los resultados inflacionarios alcanzados.

 

En el contexto internacional, la posibilidad de una recesión económica en Europa y que se transmita al resto del mundo tendería, entre otros efectos, a elevar el déficit fiscal dificultando el cumplimiento de la meta inflacionaria. También la elevada volatilidad en el precio de algunas materias primas, en particular de los hidrocarburos, podría provocar desvíos en el cumplimiento de las metas del Banco Central, como ocurrió en el 2008.

 

En el plano interno, un déficit fiscal creciente y la incertidumbre acerca de su solución en el corto y mediano plazo, impone un reto adicional a la política monetaria en su afán por lograr la estabilidad de la moneda nacional. Vale indicar que precisamente la falta de definición en materia fiscal puede explicar parcialmente la lenta convergencia de las expectativas de inflación hacia el objetivo inflacionario del Banco Central.

 

No obstante lo anterior, el Banco Central está dispuesto a utilizar los instrumentos de política a su alcance con el fin de evitar que la materialización de estos riesgos deterioren la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años.

 

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